Las estelas
Monolitos de tres a cinco metros con el retrato de un rey en una cara y su historia escrita en las otras. Casi todos los que verá en la Gran Plaza los mandó levantar Waxaklajuun Ub’aah K’awiil —«18 Conejo»—, que gobernó entre 711 y 736 y convirtió la plaza en un salón de retratos al aire libre. El relieve es tan profundo que las figuras están casi exentas de la piedra.