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Cada febrero, una brigada dental y oftalmológica atiende gratis en Copán Ruinas. Historia, cifras y cómo se organiza el operativo con el Rotary Club de Asheville.
Todos los febreros, desde hace más de diecisiete años, un grupo de médicos y odontólogos llega a Copán Ruinas y monta una clínica que funciona cinco días seguidos. La atención es gratuita. Quien llega, se atiende.
Sumando todas las ediciones, la brigada ha atendido más de 15,000 pacientes, según el recuento del Rotary Club de Asheville, Carolina del Norte (Distrito 7670), que la organiza junto al Club Rotario de Copán Ruinas.
La brigada nació alrededor de 2008 de la iniciativa de un grupo de rotarios de Asheville —entre ellos Bob Haggard y los doctores John Matheson, Winston Payne y Joel Rosenberg— junto a un rotario copaneco, expresidente del club, que puso el lado hondureño de la operación: el enlace con el club, la logística en tierra y el alojamiento de la delegación.
Esa división del trabajo sigue igual hasta hoy, y es la razón por la que la brigada se sostiene: los visitantes traen especialistas e insumos; el club pone el terreno, convoca a las comunidades y responde por lo que pasa antes y después de los cinco días.
La brigada tiene dos servicios centrales:
Vista. Exámenes de la vista y entrega de anteojos graduados. La delegación viaja con varios cientos de pares —el orden de magnitud que reportan los organizadores es de unos setecientos por viaje—, clasificados por graduación, para poder entregarlos en el momento.
Boca. Limpiezas, extracciones y obturaciones, con sillones dentales portátiles que se instalan y se desmontan cada día.
Hay un tercer resultado, menos visible y probablemente más importante: la detección. En estas jornadas se han identificado casos graves —melanomas, glaucomas avanzados— en personas que no tenían manera de llegar a una consulta especializada, y que salieron de la brigada con una referencia hospitalaria en la mano.
El equipo vuela a San Pedro Sula y sigue por carretera unas cuatro horas hasta Copán Ruinas. La clínica se instala en la ciudad y las comunidades llegan en transporte coordinado desde las comunidades.
El ritmo es intenso: en las ediciones más concurridas se han atendido alrededor de trescientas personas por día, y hay quien espera varias horas en fila para pasar. Eso último no es un detalle de color: es la medida más honesta de cuánta falta hace el servicio.
Algunas cifras de ediciones recientes:
Ese último dato merece subrayarse: la brigada ya no es solo una delegación que llega cada febrero, sino un equipo mixto en el que el personal hondureño es mayoría en el área dental.
La brigada de febrero es la más antigua y la más grande, pero no la única. El club ha aportado la logística de otros operativos de salud en Copán Ruinas —uno de ellos, reseñado por La Prensa, atendió a cerca de 1,500 personas en tres días— y en los últimos años ha trabajado con la Fundación CAMO y con el Centro de Salud del municipio.
Ese trabajo, más reciente, se cuenta en este otro artículo.
Lo que hace posible diecisiete años de brigadas es la contraparte local: un club que conozca las comunidades, que garantice la convocatoria, que resuelva el transporte y que siga ahí el año siguiente. Eso es lo que el club aporta y lo que convierte una visita en un programa.
Este artículo se apoya en documentación pública de Rotary International, de los clubes aliados, de instituciones locales y de medios de comunicación. Los enlaces se abren en una pestaña nueva.
Temas: brigada médica · brigada dental · oftalmología · Asheville
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