El trabajo del club en salud no se agota en la brigada grande de febrero. En
los últimos meses se concentró en tres frentes distintos, con tres tipos de
aliado distintos, y vale la pena verlos juntos porque muestran cómo opera un
club pequeño: sumándose a quien ya está haciendo algo.
Un laboratorio en el Centro de Salud
El Centro de Salud del municipio cuenta con un laboratorio moderno,
inaugurado con el trabajo conjunto del Club Rotario de Copán Ruinas, la
asociación ADASBA, la Región Sanitaria y la Municipalidad de Copán
Ruinas.
Es la clase de mejora que no se ve en una fotografía y cambia la atención
todos los días: un diagnóstico que antes obligaba a mandar la muestra —o al
paciente— a otra ciudad ahora se resuelve en el municipio. Para una familia de
las comunidades, eso es la diferencia entre hacerse el examen y no hacérselo.
Cuatro instituciones distintas en un solo proyecto es, además, el modelo que
el club prefiere: la municipalidad y la Región Sanitaria aportan lo que les
corresponde y sostienen el servicio en el tiempo; el club y la asociación
aliada aportan el equipamiento y la gestión.
Brigada dental y oftalmológica en CITEAT
En las instalaciones del CITEAT, en Copán Ruinas, se realizó una jornada de
atención dental y oftalmológica gratuita: extracciones, obturaciones,
limpiezas y examen de la vista, sin costo para el paciente.
Estas jornadas cortas cumplen una función específica entre una brigada anual y
la siguiente: acercan el servicio a quien no pudo llegar en febrero, y
permiten detectar casos que necesitan referencia hospitalaria antes de que
pase un año más.
Brigada internacional con la Fundación CAMO
El club apoyó también una brigada médica internacional organizada con la
Fundación CAMO, en la que se atendió a más de cuarenta pacientes.
CAMO es una fundación con trayectoria larga en el occidente de Honduras, y
para el club representa el tipo de aliado que conviene tener cerca:
especializado, con capacidad quirúrgica y de especialidades que una brigada
general no cubre.
Lo que estas tres cosas tienen en común
Ninguna de las tres es un proyecto del club en solitario. En las tres, el
aporte del club fue el mismo: gestión, convocatoria y presencia local.
Es una forma sencilla de decirlo. Un club de una ciudad
pequeña tiene algo que vale más que un presupuesto hospitalario: la capacidad de
juntar en una misma mesa a la municipalidad, a la Región Sanitaria, a una
fundación internacional y a un club rotario de otro país, y de responder
después por lo que se acordó.
Las brigadas anuales con el Rotary Club de Asheville se cuentan
en este artículo, y
la donación de equipo al Policlínico de Santa Rita,
en este otro.